miércoles, 1 de julio de 2009

WALTER LINGAN : Pisaré de nuevo las calles de Bagua ensangrentada


Opto por enviar esta carta por la vía abierta con la esperanza que llegue a alguna computadora instalada en el Palacio de Gobierno, aunque seguro no va a ser leída, ni tomada en cuenta para nada, pero lo hago por una cuestión de ciudadano solidario con los pueblos amazónicos y con el pueblo peruano. Lo escribo pensando en Bagua Chica, pequeña ciudad, en aquel entonces, cuando llegué con mi familia con los aires de gran “colonizador”. Era casi un niño y no era consciente que nuestra presencia, tratando de salvarnos de la miseria en los andes, junto a la de miles de “colonizadores”, mejor dicho invasores de territorios aguarunas, awajún y otras etnias, significaba la destrucción y desnaturalización de las tierras comunales nativas.
Seguramente como Fernando Belaúnde, que tiraba al tacho de basura las cartas de protesta por la violación de derechos humanos en la sierra ayacuchana, tú vas a ignorar lo que te diga, te pida y exija. Te tuteo, sí, eso hago, así estaremos más en confianza, así dejaremos protocolos y formalismos para poder expresar mis ideas con mayor libertad, como si fuéramos amigos, pero no somos amigos y gracias a Dios, pues soy ateo, no tengo esa desgracia. Dirás que te estoy faltando el respeto debido a tu gran investidura que te fue otorgada por el voto de un sector de peruanos. Pero si fuiste elegido autoridad máxima del país fue para promover la vida, para respetar a quienes te eligieron, para velar por el progreso del país beneficiando a todos sin distinción, y de pronto pierdes los papeles y ordenas apagar las protestas de los pueblos amazónicos a sangre y fuego, has perdido para mí todo respeto y consideración. Y no me vengas con que presente mi candidatura y si me eligen, entonces puedo hacer leyes para darle el gusto a los protestones.
Y cuando escuché en las noticias televisivas la palabra Bagua volví a mis felices años de niño “colonizador de la selva”. Escribo Bagua y estalla en mis recuerdos el aroma de las ciruelas y los mangos por las calles que me conducían al colegio Manuel Mesones Muro. Se me antoja revivir los partidos de fútbol en la calle El Comercio capitaneados por Juan y Braulio Rojas Nuñez y la dupla de Weche y Nene Quiróz. La iglesia y su bullangero campanario frente a la plaza vieja sembrada de tamarindos, celosamente guardada por una estación policial que parecía dormitar eternamente agobiada por el calor. El bullicio del mercado, el recofortante y madrugador caldo de cashcas. El camino al río transitado por asémilas cargando el agua para venderla en latas casa por casa. Los bosques de cacao, plátanos, cañas, piñas desafiando a la corriente del Utcubamba. El verdor del arroz tierno en las pozas a punto de ser transplantadas allí, vadeando el río, en esa extensa planicie frente a la ciudad. Recuerdo a los mellizos, cuyos nombres he olvidado, que sabían administrar su semajanza y nos hacían infinitas trampas para no pagar sus cuentas perdidas en los juegos de canicas y de trompos. Nuestras tardes, bajo el sol calcinador, dedicados a zambullirnos en las refrescantes aguas del Utcubamba. ¡Ay, Bagua! Me duelen tus heridas abiertas ahora, tus venas goteando muerte otrora benefactoras de la vida. Parafraseando la canción de Pablo Milanés: yo pisaré las calles nuevamente / de lo que fue Bagua ensangrentada / me pondré a llorar por los ausentes... Por eso me dirijo a ti para manifestarte mi más enérgico repudio y condena a la masacre que tu gobierno acaba de perpetrar contra los pueblos originarios de la amazonía peruana, alzados en lucha pacífica en defensa de sus derechos ancestrales y la preservación del territorio y medio ambiente.
Y no es la primera vez que la paloma blanca, el símbolo de tu partido, que convertida en negra mensajera llega con la muerte en el pico. Fue un junio de 1986 que convertida ya en cuervo voló entre las cárceles de Lima y El Frontón y sacó los ojos a los presos rendidos, casi nadie dijo nada pues se corrió la voz que los asesinados eran peligrosos terroristas, delincuentes armados de una idelogía extranjera: el comunismo. Cerca de 300 muertos y hasta ahora no hay responsables. Tú mismo dijiste que los responsables tienen que pagar por tan vil asesinato. O ellos, dijiste, o me voy yo del gobierno, pero no pasó nada, más bien la galopante inflación, la corrupción y el desgobierno te obligaron a irte con el rabo entre las piernas. Te fuiste al extranjero sin importar un carajo el destino de millones de peruanos que sufrieron las inclemencias de tu política económica desastroza. Y es otra vez un junio del 2009, cuando han pasado tan solo 23 años, que la paloma metamorfoseada en ave de rapiña se vuelve contra los indefensos pueblos amazónicos.
Para colmo nos sales con el sanbenito de que son indios ignorantes, que se oponen al progreso del país, pobres perros del hortelano que no comen ni dejan comer, que son manipulados por ideologías extrajerizantes, como si el ideario del APRA, de tu partido, no bebiera de las ideas revolucionarias surgidas en el continente europeo, claro, ahora ya las ideas primigenias de tu partido han sido enterradas en el sarcófago de tu viejo líder. Ni se diga de tu socio, el premier Yehude Simón, que de incendiario (ayer socio activo del MRTA, del cual ahora reniega) hoy a tu lado se ha convertido en bombero de las luchas populares. Todos sabemos, no nos vengas con triquiñuelas, porque sabes que el Convenio 169 de la OIT, firmado y ratificado por la república del Perú, obliga a tu gobierno a consultar a los pueblos originarios toda intervención en sus territorios. Pero tu y los parlamentarios, que más están planeando como llenarse los bolsillos, se hicieron los locos de estos acuerdos e impuso 9 decretos legislativos que abren camino a las condicionantes del Tratado de Libre Comercio suscripto entre el Perú y los Estados Unidos. Ni corto ni perezoso, sobre la sangre que acabas de regar, llegaste a inferir que detrás de esto ‘puede haber intereses comerciales del extranjero’. Que duda cabe, son los intereses que tú defiendes y por los que, una vez más, has llegado a odenar la muerte. Eres tú, Alán García, quien privilegia los intereses de las transnacionales sobre la vida de los pueblos originarios de la amazonía peruana.
Han muerto policías y pobladores del amazonas, hijos del pueblo, como siempre, no es nuevo, pueblo uniformado contra pueblo sin uniforme, pero qué manera más burda de utilizar a los muertos de los policías para cargar agua a tu molino. Has lanzado al aire un spot publicitario donde sólo mencionas a los policías muertos. Quieres mostrar sólo la crueldad salvaje de los nativos. ¿Y qué de los nativos asesinados, de los desaparecidos, de los cadáveres quemados, de los cadáveres metidos en bolsas de plástico y lanzadas a las aguas del Utcubamba? Si todo eso es falso, demuéstralo, pues las fotografías y los videos filmados in situ no mienten. Intentaron acallar las noticias y requisaron celulares, cámaras y amenazaron a los periodistas, pero la verdad es más fuerte que la represión, y eso también los sabes. Como ciudadano de pie, si es que tienes un poco de vergüenza te ruego, te pido, ya no sólo que se investigue todo lo sucedido en nombre de la verdad sino que dejes el Palacio de Gobierno, renuncia y haz algo realmente digno alguna vez en tu vida y en la historia de la política peruana. Seguro te reirás de lo que te pido, de lo que te solicito, pero recuerda que el crimen se castiga, aunque la justicia tarda pero nunca olvida.
La lucha de los pueblos originarios del Abya Yala, (manifestado en la cumbre de pueblos originarios realizada recientemente en Puno) y por las organizaciones sociales de todo el continente recién ha empezado. De modo que, tenlo por seguro, aunque te largues del Perú, de paso ya empezaste enviando a tus hijos fuera del país, no habrá descanso hasta que respondas por sus crímenes. Tú no debes explicaciones sólo al Perú, donde gracias a ciertos sectores que metieron miedo con eso de “las ideologías extrajerizantes” te resultó fácil evadir responsabilidades con respecto a la masacre de los penales de aquel junio de 1986 y fuiste elegido presidente por segunda vez. Ahora, de nuevo, tú y tu paloma-cuervo se han convertido en criminales de lesa humanidad y la persecución no cesará hasta que respondan por sus actos. No es una amenaza, no, nada de eso, pero mira a Fujimori, a Montesinos y a Guzmán, hoy en la cárcel disfrutan de las tempestades que sembraron. Este junio del 2009 los brutales sucesos que has originado han mancillado la confianza que el pueblo peruano te otorgó dándote una segunda oportunidad. Si realmente quieres al Perú, si lo amas con ese patriotismo con que te llenas la boca, deja el gobierno, convoca a un gobierno provisional o como quieras llamarlo, quizás así tus “pecados” serían atenuados en algo, digo yo. Ya sé que tu soberbia y tu orgullo no te lo permitirán, además están de por medio los intereses extranjaeros que defiendes antes que la soberanía y el bienestar del Perú.
Mañana volveré a Bagua y pisaré de nuevo las calles y los parques ensangrentados, lloraré por sus muertos, por sus desaparecidos, me iré al río Utcubamba a bañar mis esperanzas por un Perú nuevo dentro de un mundo nuevo.

Walter Lingán
Escritor peruano residente en Colonia, Alemania.